¡VIVA PUERTO RICO!

Después del nivel de popularidad que alcanzó y el desempeño que Norberto Salgado tuvo como un rudo de locura, pareciera que nadie puede llevar con dignidad suficiente la mítica máscara bicolor de Pierroth. Sin embargo, hay un hombre que desde 1992 ha portado con dignidad esa capucha y se trata de Pequeño Pierroth, gladiador de calidad de pies a cabeza y un ser humano como pocos.


Para el hombre debajo de la capucha el 31 de julio es una fecha inolvidable, pues hace justo 28 años debutó en la Plaza de Toros de Cancún como Pequeño Pierroth, convirtiéndose así en el pionero de una etapa que luchadores de talla pequeña estaban iniciando. Junto a él estaban Pequeño Jaque Mate y el recientemente fallecido Pequeño Mazakre, Los Pequeños Intocables, quienes enfrentaron Último Dragoncito, Mascarita Mágica y Cicloncito Ramírez.


Pronto los Pequeños Estrellas llegaron a la Arena México y se convirtieron en toda una locura, pues se fueron uniendo a ellos varios elementos hasta formar un nutrido grupo que causaba sensación en los cuadriláteros de toda la República Mexicana hasta ir más allá de nuestras fronteras.
Norberto Salgado se anotó un diez al elegir a su versión en pequeño y lo sabía, por eso lo hizo parte de uno de los grupos que más han trascendido en la lucha libre mexicana como lo fueron Los Boricuas.

Ahí estaba Pequeño Pierroth, siempre acompañando al gran Pierroth Jr; y sirviéndole de brazo derecho. Podrían ser muchos Boricuas, pero Pequeño Pierroth destacaba de entre ellos pese a su estatura, y es que si una de las características de Pierroth Jr; era el manejo del micrófono el chaparrito no podía ser diferente, lo veíamos entonando el “himno de Puerto Rico”, haciendo ver su suerte a Alushe y entrándole a los golpes con quien se le pusiera enfrente.

Tal vez esa es la etapa que con más cariño recuerda este pequeño gladiador, algo que lo marcó para siempre; después fue parte de Los Ingobernables aliado a la nueva versión de Pierroth, pero nada se compara con el grupo de isleños.


Este enmascarado ha viajado a prácticamente todo el mundo, estuvo en Beirut, Líbano, Centro y Sudamérica, en fin, en todos lados, incluso fue parte de Los Súper Juniors que WWE presentó hace algunos años siendo uno de los más destacados junto a Mascraita Sagrada, Octagoncito y Tsuky; es inolvidable cuando, tiempo después, encararon a Boogeyan todos los chaparritos y Brazo de Plata.

Pero hay un país que se le ha negado, Japón, nunca se ha podido concretar una visita al Imperio del Sol Naciente, pero aún no es tarde y si se quedó en suspenso una visita a New Japan de Microman y Chamuel, por qué no pensar en que el sueño está cerca.


Pequeño Pierroth es el rey de las jaulas, pues en esa modalidad ganó la máscara de Shockercito en el año 2011 en lo que fue la primera lucha en jaula que se dio en la Arena México y, al mismo tiempo, fue la primera vez que los Pequeños Estrellas estelarizaron una función en dicho escenario.

En condiciones similares destapó a Mr. Ráfaga en la Arena Puebla, además de acumular la cabellera de Bam Bam y las capuchas de El ídolo y Mini Payaso. Digo que Pequeño Pierroth es un ser humano como pocos, porque pocos tienen la lealtad y agradecimiento como él, no solo con el Consejo Mundial de Lucha Libre, empresa de la que ha tenido muchas oportunidades de irse por diferentes ofrecimientos de trabajo en otras partes, sino por la forma en que siempre ha estado cerca de Norberto Salgado.

Todos sabemos las condiciones de salud de Pierroth Jr; y a medida de sus posibilidades ahí a estado apoyando Pequeño Pierroth en una muestra clara de gratitud; misma que ha enseñado a las nuevas generaciones con el ejemplo, sobre todo con Astral, de quien ha sido consejero y guía, porque éste joven luchador le puede deber muchas cosas a mucha gente, a la vida misma, pero el que lo impulsó desde el inicio fue Pequeño Pierroth; aún recuerdo el primer día que lo llevó a la Arena México.


La lucha libre es injusta la mayoría de las veces, de aquella batalla en que debutó hace 28 año quedan también en activo Último Dragoncito y Cicloncito Ramírez, ahora Pequeño Olímpico, y deben ser tratados como lo que son, leyendas, pioneros de un concepto que muchas veces ha sido despreciado, pero que tienen calidad de sobra y que desde hace tiempo vive momentos de incertidumbre.


Felices 28 años de carrera al hombre que porta con mayor orgullo y dignidad la máscara del arlequín más famoso de la lucha libre, El Borichulo, Pequeño Pierroth y ¡¡¡Viva Puerto Rico!!!

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