Stephanie Vaquer, la historia de la primera sudamericana en el CMLL

El sueño tan grande como la Arena México. Desde San Antonio, Chile, donde entrenar lucha libre era escaso, evidenciado sin contar con un maestro y acumular aprendizaje con la poca experiencia recaudada, era insuficiente para la aguerrida Stephanie Vaquer de convertirse en luchadora profesional.

No bastaba el tener que viajar desde su comuna dos horas hacia Santiago para entrenar una hora o luchar, así que decidida, su futuro a los 19 años estaba en México, o era afrontar la opción de estar en una oficina de lunes a viernes como administradora de empresas.

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La costa no se alejó de ella como estaba acostumbrada en Chile gracias a Ricky Marvin, su primer contacto para llegar a Veracruz  en el reto inicial. Ahí obtuvo las bases que necesitaba aprender con su profesor, Ferrari, quién fue el adecimiento para debutar en la Unión Veracruzana de Lucha Libre.

Viajó a la Ciudad de México para cumplir ese deseo de luchar en la Arena México, del cual una vez le negaron la oportunidad de entrenar por la poca experiencia, rechazo que fortaleció esa ilusión que solo apreciaba de lejos.

 

Siete años en el circuito independiente complicados, que el rendirse no era opcional, y mucho menos cuando en su tercera lucha sufrió una fractura en la cara en Mérida, quedando con un año de inactividad y tener que usar yeso por cuatro meses.

La preparación que le hizo falta la acumuló, cada obstáculo desde Chile lo sobrepasó, o su interminable voluntad la destinó a lo que había anhelado años atrás, luchar por primera vez en la Arena México por el Campeonato Universal de Amazonas.

En su adolescencia era caminar por la costa de San Antonio buscando ser luchadora, ahora camina en los pasillos de las mejores arenas, pero lo más valioso, es que sus pies hacen la historia desde la pasarela hasta el mítico cuadrilátero de la Arena México, como la primera sudamericana en el Consejo Mundial de Lucha Libre.

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