Se fue el “Mucha Crema”

“Ejecutivo de mi madre Empresa, ¿cómo está?”, era el clásico saludo de Don Armando Gaytán, “El Mucha Crema”, cuando se topaba en los pasillos de la Arena México con aquellos que laborábamos en las oficinas del Consejo Mundial de Lucha Libre el tiempo que coincidí con él. Tenía categoría de pies a cabeza, pero ésta semana dejó el plano terrenal para dar paso a una leyenda, una extraña, porque pocas figuras tienen esa distinción sin ser luchadores, y Don Armando la tiene más que merecida.

La lucha libre profesional está rodeada de muchísimos personajes más allá de los luchadores, pero son pocos los que trascienden y alcanzan “la categoría de ídolo”, y aunque muchos se aferran en buscar los reflectores para alimentar su ego el carisma, como bien lo dicen los clásicos, no se compra en la tienda, eso es natural en cada persona y El Mucha Crema lo tenía.

Ser anunciador de una empresa establecida ya sea en México o el mundo debe ser un honor, es ser parte ya del fantástico mundo de la lucha libre y no a cualquiera se le debe dar esa oportunidad de privilegio. A lo largo del tiempo han existido anunciadores que dejaron su sello personal al momento de presentar a los modernos gladiadores, Chalano, Picoro Vitorino, Enrique Gil son de los más conocidos por la vitrina que significa aparecer en las funciones del CMLL pero, sin duda, El Mucha Crema rompió esquemas al ser por sí mismo un personaje de los cuadriláteros perfectamente construido.

Fueron al menos 30 años en los que Armando Gaytán se paró imponente en los cuadriláteros de toda la República mexicana como anunciador, en la memoria de los “chavorrucos” retumba su inconfundible voz pronunciando “Cien Caras dice llamarse Carmelo Reyes, nacido en Santa Anita, municipio de Lagos de Moreno Jalisco” aquella noche del guitarrazo; o cuando dio a conocer todos los datos de Blue Panther al despojarse de la máscara, ¿Cuántas veces repitió ese rito?, no lo sé, pero sin duda cada una quedó grabada en la memoria de la gente.

Así como Picoro trascendió de la lucha libre a las películas de luchadores, El Mucha Crema tuvo su consolidación al ser la voz de los premios MTV 2006 que se dieron en el Palacio de los Deportes de la Magdalena Mixiuca; si querían algo 100% mexicano no había más que don Armando.

El apodo de “Mucha Crema” le venía como anillo al dedo por la cantidad de adjetivos con los que presentaba a los luchadores, palabras rebuscadas que muchas veces ni los mismos enmascarados conocían, pero seguros de que les estaban “dando pa´rriba”. Y es que el trabajo del anunciador es ese, exaltar las capacidades de un luchador, transmitir la psicología del personaje a tal grado que incluso la gente que no conoce al elemento espere a una súper estrella, a un ser casi mitológico e invencible, aunque algunas veces se tope con un palmo de narices.

Muchas veces la nostalgia nos invade añorando las funciones que vimos hace años, ver a personajes que nos transmite a una época donde “éramos felices y no lo sabíamos”, tal vez por eso siempre se le recriminó al CMLL no regresar al Mucha Crema a sus filas, pero sin duda supo llevar su categoría a otras latitudes, incluso de las pocas personas que, sin ser luchador, pudo trabajar en los primeros años de Triple A y, tiempo después, volver a la Arena México.

Se dice que fueron diferencias en los honorarios después de su participación en los premios MTV los que hicieron que El Mucha Crema abandonara al CMLL, así como el no recibir el impulso que esperaba como anunciador para su hijo, Mario Gaytán, aunque tuvo presentaciones en los martes de Arena México, pues había otro joven picando piedra en ese mismo rubro años atrás.

Lamentablemente hay muchos anunciadores actualmente que no dimensionan lo importante que es su labor, que ellos no son los protagonistas sino el luchador, si hay algo especial en quien tienen el micrófono como instrumento de trabajo el público se lo reconocerá, pero no se lo ganarán repitiendo como perico todos los blasones de los luchadores o haciéndose los chistosos, y no digo que sea fácil, tuve la oportunidad de pararme en el centro del ring de una Arena México repleta y en verdad que se necesitan arrestos para manejar esa vorágine.

Se ha ido don Armando Gaytán, y será difícil que las nuevas generaciones conozcan un estilo, no igual, sino tan especial como el del Mucha Crema, ojalá me equivoque. En paz descanse Armando “Mucha Crema Gaytán.

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