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Opinión

Salvador Lutteroth: El padre de la lucha (parte 1)

El Consejo Mundial de Lucha Libre por sus siglas CMLL, la cual antes era conocida como Empresa Mexicana de Lucha Libre EMLL, tiene una historia de enorme riqueza luchística. Han sido ocho décadas en las que la empresa ha sabido trascender para lograr ser el fruto de cientos de personas que han hecho que la empresa esté catalogada como la mejor empresa y más antigua del mundo otorgando emociones hasta la fecha, logrando que el mismo Consejo tenga una de las mejores escuelas en cuanto al gremio y presentar funciones de lucha libre.

Con esa esencia el Consejo Mundial de Lucha Libre ha logrado tener la capacidad del arte del pancracio revelando emociones indescriptibles, esa emoción fue captada por un visionario que vio en el deporte una virtud única, misma que trajo consigo cuando en el norte prevé la posibilidad de obtener un negocio que le diera una oportunidad de ganarse la vida, para poder promover la lucha.

Salvador Lutteroth González nació el 21 de marzo de 1897 en un municipio de la perla tapatía, Colotlán, Jalisco. Desde muy pequeño emigro a la Ciudad de México en busca de un mejor porvenir, el trabajar en una empresa rotograbado, posteriormente enlistarse en el Ejército Mexicano. Don Salvador Lutteroth encontró en una deporte la capacidad de generar ganancias otorgado una sana diversión al público en medio una inestabilidad en los sectores políticos, sociales y económicos, mismos que no había una estructura sólida en cuanto al apoyo al deporte, presentando un sector muy débil para que hubiera un solidez, de dicho deporte, orillando a las funciones de lucha libre a realizar presentaciones en los teatros y circos que había en la antigua Ciudad de México, quizás con un público más selecto y de clase baja media.

Durante el camino para poder llevar la lucha libre a la sociedad, encontró cómplices que ayudaron a Salvador Lutteroth a tener sus primeras presentaciones de lucha libre aun y cuando la gente no ubicaba que era en si la lucha libre, un deporte que con el mismo tiempo ha cambiado su target, puesto que ante los mas adinerados no se rebajarían a experimentar emociones desconocidas con una nueva disciplina.

Para lograr una estabilidad cimentada de la lucha libre, tuvo que pasar tiempo para que un deporte tuviera un apoyo, siendo el boxeo el primero en llegar a la Ciudad de México en 1925 con la inauguración de la Comisión de Box, lo que causó que demás promotores voltearan a ver una oportunidad más para el deporte mexicano, tal fue el caso de Pablo Meneses, quien tuvo a bien invitar a Salvador Lutteroth González para que fungiera como un corresponsal en una pelea de box por el campeonato welter.

El boxeo contaba con campeones de barrio, mismos que se ganaban la oportunidad de sobresalir, aunque con las dimensiones muy inferiores a las que hoy se vive en el pugilismo, ya que todo parece manejarse más a cuanto contrato que al mismo deporte, la mercadotecnia fue un golpe muy duro al boxeo, un golpe que más de ochenta años la lucha mexicana debería de tener.

Sin importar que el boxeo caminar mejor que la lucha libre, Salvador Lutteroth consiguió lo pensado, llevar a un escenario una función de lucha libre, gracias a que llevaría su idea a las instalaciones de un viejo conocido periódico de la capital mexicana, en el, encontraría a quien hiciera la parte mas importante para la lucha libre, el tocar a la gente para su incursión dentro la sociedad…

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