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Opinión

Salvador Lutteroth: El deseo se hace realidad (última parte)

Una de que Salvador se encontrara con la lucha libre en el norte y con la ayuda de grandes cómplices, lo ultimo que faltaba es adentrar al un publico con escepticismo a un evento el cual la fuerza, y la rudeza predominaban en todo su esplendor, las llaves y las contra llaves, las patadas, caídas y demás hicieron que Salvador Lutteroth se involucrara para que se presentara un espectáculo como ese en la ciudad de México. Fue entonces que llego hasta las instalaciones del periódico La Afición en la esquina de Manuel María Contreras y San Cosme donde se encontraban para platicar la idea de realizar una función de lucha libre luego de presenciar algo mágico, paso del como hasta la parte en donde contaba con un arrendamiento y con el apoyo de Fray Nano en sus posibilidades alcanzaba el éxito de presentarse, así tener un nuevo deporte en nuestro país.

Una de l formas en que Alejandro Aguilar “Fray Nano” también es parte vital para que la lucha llegara y se quedara en México, erra sugiriendo a Salvador Lutteroth a visitar a los encargados de la Arena Nacional para rentársela, teniendo una negativa de su parte acuden con Víctor Manuel Castillo propietario de la Arena Modelo para conseguir la misma misión, esta vez con éxito después de arduas negociaciones, con la renta vino la reestructuración de la misma para tenerla lista para las primera función, mientras corría el tiempo en los inicios de los años 30.

Continuando con la organización de eventos luchísticos, en la primera mitad de los años treinta, el señor Lutteroth, cerca de sus oficinas de la calle Iturbide frente al Palacio Chino, compra el famoso billete de lotería con el que llego a conquistar una gran parte de los recintos y comienzo del imperio, del mejor imperio luchístico de todos los tiempos; la suerte llega a él para permanecer en su poder y ganar el premio, con el que ayuda a su familia y la mayor parte, al negocio de su vida.

En aquel entonces estaba todo listo para la nueva era del deporte, en una sociedad cambiante y ávida de una nueva cultura deportiva social; con la ayuda de Fray Nano de nuevo, esta vez desde el escritorio quien ayudaba a esparcir el negocio de la lucha libre en México al hacer una serie de artículos en el periódico de La Afición, declarando las reglas y de los que constataba este deporte-espectáculo.

Haciendo que el espectáculo deportivo más popular de la década de los treinta fuera el que más aficionados trajera a través de sus luminosas estrellas y portentos gladiadores que hasta donde lo permitía la capacidad económica el público lograba juntar la cantidad correspondiente a su boleto, una cantidad en equivalencia al salario mínimo de $1 y $1.50 en lugares generales hasta los $4 en las primeras filas de aquel entonces.

De esta manera y gracias a la iniciativa y creación de Don Salvador Lutteroth González, fue que surgió la Empresa Mexicana de Lucha Libre y la primera en nuestro país dedicada al deporte-espectáculo del arte de gotch. Donde presentó la primera función de la empresa el jueves 21 de septiembre de 1933 y con el apoyo de Fray Nano, hoy, la lucha libre tiene un lugar en nuestra sociedad, una sociedad que puede disfrutar tanto el rico como el pobre y sin imaginar ambos el alcance, la magnitud y la revolución que causarían ocho décadas después.

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