Por siempre Lyger

Evangelio según Reducindo

En 2010, cuando Lyger realizaba una larga temporada en el Consejo Mundial de Lucha Libre, recordó sus inicios en nuestro país y el cómo por poco se aleja del pancracio antes debutar debido a que su maestro, Rafael Salamanca, lo corrió del gimnasio de la Arena México al decirle que no servía para eso y que no le hiciera perder su tiempo.

Hay un antiguo proverbio japonés que dice: “Haz bien lo que esté en tu mano, lo demás lo hará el destino”, siendo muestra de ello Jushin Thunder Lyger, y es que Salamanca era un hombre recio que sin miramiento alguno hacía ver la realidad a sus alumnos, pero no al joven japonés que estaba dispuesto a seguir adelante, sus palabras lo hirieron pero lo hicieron salir adelante convencido de que su futuro estaba en la lucha libre, lo haría bien y el resto solo era cuestión esperar.

Así, después de entrenarse no solo en México, sino también en su tierra natal, la afición azteca vio el debut de Lyger en el Toreo de Cuatro Caminos en los años 80, su desempeño fue magistral, pulcro, espectacular, aunado a una indumentaria muy particular que pronto evolucionaría a lo que hoy conocemos.

Lyger calló bocas y su destino estaba marcado; era bajito de estatura, pero con un talento que llegaba hasta las nubes, mismo que fue demostrando en cada prueba que se le ponía enfrente.

Pronto hizo fama mundial, sus servicios eran requeridos no solo en Japón, sino en todas partes del mundo. Así vio acción en los cinco continentes enfrentando a lo más destacado del pancracio internacional y su regreso a México se dio en 1996 disputando el Campeonato Mundial Semicompleto del CMLL ante Dr. Wagner Jr; en la Catedral de la lucha libre.

Cinturones y reconocimientos los tuvo todos, de todas las empresas destacadas más importantes de este deporte alrededor del planeta tierra. Curiosamente Lyger es uno de los pocos luchadores japoneses que han triunfado en los tres referentes más importantes de lucha en México, el sector Independiente del Toreo de Cuatro Caminos, en Triple A y en el Consejo Mundial de Lucha Libre, siendo éste último el organismo a quien siempre le estuvo agradecido al grado de pedir una lucha de despedida en la Arena México, misma que se realizó hace unos meses.

De los triunfos de Lyger, el ser mitad león-mitad tigre, se pueden llenar cuartillas enteras, pero lo más importante de todo, la verdadera razón por los que los obtuvo, estriba en la persona que está debajo de la máscara.

Yamada San, originario de la prefectura de Hiroshima, es un hombre con la disciplina de un samurai y la alegría de un niño. Cuando él es el encargado de dirigir un entrenamiento con las estrellas de New Japan y los jóvenes aspirantes a figuras del pancracio nada debe salir mal, ante cualquier error la voz fuerte y firme no duda en estallar para reprender y corregir a quien ha hecho las cosas mal, todos reconocen su jerarquía, se dejan guiar, pues no por nada es una de las más grandes figuras del Japón.

Pero cuando se trata de convivir con los compañeros siempre aparece ese corazón de niño bromista que cae hasta en lo travieso y, por qué no, ridículamente divertido. No pueden faltar las bromas que hacen que, en lugar de esa voz enérgica, brote de su garganta una carcajada contagiosa que sorprende a cualquiera.

La última gran temporada de Lyger en México fue en 2010 cuando, entre otros grandes triunfos, se convirtió en el segundo Campeón Universal de CMLL derrotando al La Sombra, además de exponer su máscara en el Aniversario del Consejo en una lucha en jaula donde Olímpico fue el gran perdedor de la noche. Después de eso se le preguntó en varias ocasiones cuándo regresaría pero, pese a extrañar a la afición azteca y, sobre todo, a los tacos al pastor que venden junto al Monumento a la Revolución, su respuesta era negativa, talvez por lo cansado del viaje o porque alguna vez la producción de televisión de la Arena México lo dejó esperando dos horas para una grabación, afrenta imperdonable para un japonés. Los cierto es que los seguidores de la mejor lucha libre del mundo pudieron despedirse de Lyger a finales de 2019 un una gira para el recuerdo que quedará tatuada en el corazón del japonés.

Enero del 2020 quedará marcado para la historia como el de la despedida de uno de los más grandes y mediáticos luchadores japoneses que han existido, Jushin Thunder Lyger, quien en plenitud de facultades ha decidido decir adiós a los encordados en un escenario inmejorable, el Tokyo Dome; su vida profesional seguirá ahora por el camino de la enseñanza. Privilegiados serán aquellos que en su currículum puedan señalar como uno de sus maestros a Lyger.

Tal vez si Rafael Salamanca no lo hubiera corrido nadie le hubiera picado a tal grado el orgullo como para convertirse en lo que es hoy, un LUCHADOR (así, con mayúsculas) japonés que lo ha logrado todo, incluso lo más importante, ser considerado una leyenda mundial. Simplemente queda decir GRACIAS por siempre LYGER, y ¡¡¡Kanpai!!!

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