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Opinión

Nos estamos quedando sin ángeles

Una vez más la lucha libre mexicana es golpeada con un fuerte deceso, esta vez con la muerte de uno de los luchadores más carismáticos, más queridos por la afición al pancracio nacional, el último Brazo que quedaba por parte de la familia Alvarado de aquella histórica lucha de apuestas, una lucha que hasta la fecha sigue retumbando todos los rincones de la Monumental Plaza de Toros de Monterrey y que desde 1988 hasta hoy es recordada como la lucha del siglo. Un Brazo de Plata lleno de fiereza puso en juego su máscara a lado de sus hermanos, el mismo Brazo de Plata que se renovó con el tiempo que le dio un nuevo enfoque a su carrera con el pasar de los años, quien tuvo innumerables encuentros en contra de los miembros de la Dinastía Imperial y grandes ídolos del Toreo de Cuatro Caminos, en contra de Zandokan, Mil Máscaras, Signo y muchos más, a lo largo y ancho del país.

Hoy, el ultimo mosquetero del diablo se no ha ido y con el quizás el ultimo luchador lleno de un ángel tremendo y majestuoso para llenar el gusto a la afición mexicana; porque habrá muchos luchadores, pero pocos con un ángel capaz de hacer levantar de sus asientos a más de uno con su sola presencia, un luchador que al tiempo donde quiera que estuviera y lo que hiciera dentro de una arena, era querido, ovacionado e idolatrado. En este mundo lleno de costalazos, golpes y sangre, pocos son los que compaginan con la afición mexicana, que se pueden mencionar por el hecho de que se ganan al publico teniendo como respuesta que pagan un boleto para ir a ver, no importa cuánto, no importa donde, pero, que son seguidos aunque estos ya no sean como antes o como los recordamos; no se malentiendan esta palabras, hay luchadores que se ganan al publico por su actuaciones, encuentros y triunfos, otro que desde la primera vez que aparecen, sucede algo con ellos que se vuelven únicos.

Un ejemplo de lo dicho, es Místico (Caristico), que desde su aparición en 2004 cautivo a miles, de aficionados que pagaban por verlo, ejecuciones, vuelos, castigos y llaves son el complemento que los fortalece, pero es algo inexplicables lo que los vuelve distintos al resto de los luchadores, existen los Dr. Wagner, L.A. Park o hasta un Rush que con su trayectoria, forma de hablar, de pararse o de ganar o perder se vuelven ídolos, pero en el caso de Brazo de Plata, son de esos luchadores que a la fecha si bien ya no eran lo de antes, con ver arriba del ring y hacer reír al público, chicos y grandes eran parte de otro séquito de ídolos, lo podemos poner a lado de La Parka o Mr. Niebla que fueron capaces que hacer del goce del público como de hacerlo disfrutar de una función, cierto, no fueron ángeles de la bondad y hermanitas de la caridad, cometieron error o hecho que no le gustaba al público, pero nunca dejaron de brillar.

Ya no tenemos al “Catrin de la calaca, tilica y flaca” ya no más del “Rey del guaguanco” hoy se no ha ido Super Porky; aquel que no solo exhibiera conocimiento en lucha libre sino que en MMA, que viajo a Japón y no alivianaba la función sin caer en un luchador ridículo, hoy poco a poco nos van dejando esos ídolos que consiguieron un impacto con su primera vez o que la renovación lo hizo adentrarse más en el gusto del público, nos quedan poco de esos luchadores, se nos están yendo esos ángeles de la lucha dejando a muy pocos en el camino.

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