Los fabulosos 90

Evangelio según Miguel Reducindo

Los 87 años que se ha practicado formalmente lucha libre profesional en México han sido sensacionales, pero para los que fuimos niños en los años 90, esa década es simplemente inolvidable, pues crecimos viendo a unos jóvenes Octagón, Atlantis, Blue Panther, Pierroth, Satánico, en fin, todos aquellos que hoy son considerados leyendas y con mucha razón.

Y es que en 1990 llegó el auge de la lucha libre por televisión, la cual encumbró a los personajes de la Arena México a los más alto en popularidad que en años no había tenido un esteta profesional, y fue justamente ese año cuando, en la Arena México, Satánico rapó a Jerry Estrada; Ringo Mendoza hizo lo propio con Fabuloso Blondy; Perro Aguayo despojaba del pelambre a Sangre Chicana y qué decir de la batalla donde Atlantis desenmascaró a Kung Fu y aquella “noche del guitarrazo” en que Rayo de Jalisco Jr; dio a conocer el rostro de Cien Caras.

Pero en esta ocasión quiero centrarme en la historia de un singular personaje, Salomón Grundy, el “Granjero de Kentuky”, y la intensa rivalidad con Brazo de Plata que los llevó al duelo de cabelleras el viernes 29 de junio de aquel 1990, hace ya 30 años.

Originario del estado de Texas, el moderno “Hombre Montaña” como lo llamaba Pedro “Magos” Septién, llegó a la capital mexicana precedido de muchos comentarios positivos que causaron gran curiosidad en la afición; el tonel de 250 kilos debutó en la Catedral de la lucha libre azteca el 02 de marzo del referido 1990 haciendo equipo con Popitekus y Chavo Guerrero, frente a ellos los rudísimos Brazos. La rivalidad con el gran Brazo de Plata se dio de forma natural, los dos mastodontes querían mostrar quién era el mejor. Era un delo de egos pues, pese a ser rudo, Porky siempre había tenido la simpatía de la afición y, a pesar de ser extranjero, Salomón cayó muy bien, sobre todo, entre los niños.

La directiva de la entonces Empresa Mexicana de Lucha Libre vio la reacción del público y no dudó en “picudearlos”, programándolos regularmente hasta orillarlos a lanzar el reto por las cabelleras, el primero que alzó la mano fue Grundy y Brazo de Plata acepto gustoso.

Fue el viernes 29 de junio cuando los dos rechonchos gladiadores expusieron las melenas ante una Arena México ya acostumbrada a los grandes llenos, con mayor razón si era un duelo de apuestas, el triunfador fue el hombre del overol y desde entonces su popularidad llegó hasta las nubes, “después de esa lucha cambió mi vida”, dijo Salomón Grundy alguna vez, no era cualquier cosa ganarle a Porky la melena.

Dos días más tarde, también en la Arena México, se enfrentaron Sangre Chicana contra Fabuloso Blondy en la primera lucha en jaula que se registró en el coso de la colonia Doctores; era el 01 de julio de 1990, la jaula había sido colocada, la afición sorprendida por ver una modalidad inédita, cuando llegaron al escenario los contrincantes, pero nadie esperaba la presencia de Salomón Grundy, quien llegó a las alturas del enrejado con sus 250 kilos de peso ante la sorpresa de los presentes. El cariño y respeto que había ganado por su triunfo sobre Porky parecía desvanecerse cuando pensaron apoyaría a su paisano Blondy, pero la sorpresa fue mayor al ver al Granjero de Kentuky darle la espalda al también llamado “Gato de Georgia” y apoyar al Mexicano.

Meses después de esa traición Blondy acorraló a Salomón para un duelo de apuestas, pero por problemas migratorios la batalla nunca se dio y el auténtico “Gringo Loco” se quedó con las ganas de rapar a Grundy.

Salomón Grundy era el gordo más querido de la lucha libre en ese 1990 y lo fue por varios años, no eras raro que federales en carretera intercambiaran una multa por un autógrafo del barbón, o cuando en uno de los restaurantes más lujosos de Paseo de la Reforma, la avenida más importante de México donde vestir de etiqueta era riguroso, lo invitaran a comer al verlo pasar pese a vestir su clásico overol de mezclilla y sandalias.

Hoy, Salomón Grundy vive felizmente en su granja de Kentuky casado con una bella mexicana y la última vez que subió al ring de la Arena México fue a finales de 2017 durante la presentación del libro “Lucha Libre, 85 Años”, y se mantiene en contacto con la afición en su página de Facebook que lleva su nombre.

Los años noventa fueron de locura por la diversidad de personajes que vieron la luz y se consolidaron, algo que las nuevas generaciones no ven, todos quieren ser voladores, galanes y queridos, pero quien se atreve a salir de esa constante ve los resultados.

Se cumplen 30 años del arranque de una década que difícilmente será superada, algunos dirán que por nostalgia, yo digo que por creatividad.

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