La profesionalización empieza desde adentro

Hola amigos!

 

Una disculpa aunque sé que muchos de ustedes no leen la columna de un servidor los sábados, los que si, se pudieron dar cuenta que ya es muy tarde, les pido una disculpa por entregarla a esta hora pero tuve que salir a trabajar a una función a puerta cerrada allá por los rumbos de Iztapalapa la bella, obviamente con todas las precauciones que conllevan en esta “cuarentena” (que ya lleva más de 90 días).

 

Si eres seguidor/ seguidora de este espacio, la semana pasada escribía sobre dejar de ser un fan y convertirme en un profesional de la Lucha Libre. Pero a veces no queda solamente en uno, pues también tiene mucho que ver el lugar y los luchadores.

 

A que voy con esto, resulta que fue la primera función de una nueva empresa de Lucha Libre, uno de los asesores y profesores es El Valiente del CMLL, ayuda a los jóvenes a desenvolverse y desarrollarse en el ring.

 

Resulta que a pesar de que era a puerta cerrada, había más gente de la necesaria para llevar acabo una función de Lucha libre, gente que no tiene que ver con medios ni está dentro del ambiente. Les decía que no solamente es cuestión de uno el profesionalismo, sino, de los mismos luchadores ¿verdad?, pues me tocó ver a luchadores (novatos obviamente) salir ya con su equipo puesto, con mallas, muñequeras, cintas, botas, pero la máscara a forma de gorra, con toda la cara descubierta y comiendo chicharrones, en un área donde toda la gente los podía ver.

 

Se preguntarán, ¿y qué tiene que ver el Valiente en todo esto?, pues él era el único interesado en que las cosas se llevaran acabo como deben de ser, ni los promotores, organizadores, ni la gente que se encarga de prensa se preocupó por esos “pequeños detalles” que deben de ser, les dijo: “Oye ponte la máscara, no salgas así, se te ve toda la cara. Si vas a comer que sea allá adentro” entre otras cosas.

 

Un fotógrafo (que nunca había visto), estaba en vestidores con todo y cámara, el Valiente se dio cuenta de esta situación y lo sacó pidiendo ver sus fotos para saber si había tomado alguna dentro del lugar. A lo mejor ustedes pueden decir, que mamón o que payaso, pero es la verdad, aunque nosotros seamos medios de comunicación y tengamos cierta ” libertad” de trabajar, nunca entramos a un vestidor, es el espacio de los luchadores, es restringido y debe de haber un respeto.

 

Sabemos que el Valiente viene de la escuela del CMLL y nunca se va a encontrar con estas situaciones en la Arena México, pues está muy establecido el lugar de prensa, de aficionados y de vestidores y aunque a lo mejor a muchos de ustedes se les haga anticuado, arcaico u obsoleto, creo que se tiene que seguir ese código, esa barrera, ese respeto y la palabra que esta ahora de moda, esa distancia.

 

La semana pasada escribía que pude ver a una leyenda sin máscara, y no fue porque él o yo lo hubieramos querido, sino, que las circunstancias se dieron. La identidad de un luchador enmascarado es primordial, ahora las nuevas generaciones parece ser que no respetan o aceptan esta condición y no saben cuanto les costará dejarse ver en público, si en verdad quieren dedicarse a esto.

 

Además de lo que les acabo de comentar, llegue a ver otras irregularidades, pues el “relajo” en los vestidores no es nuevo, pero a veces es excesivo y más cuando las “pláticas” se escuchan en todos lados, no hay cuidado de algunos luchadores de tener privacidad, parece que están en un centro social con todos sus amigos, festejando el cumpleaños de uno de ellos.

 

Como les decía, el Valiente al final de cada lucha daba consejos y señalaba algunos detalles, siempre con respeto y con afán de sumar a cada uno de los participantes, todo esto lo hizo en un lugar específico donde no se podía ver y siempre guardando su incógnita. Aunque su continuador el Valiente Jr. Tuvo participación en el cartel, jamás salió a relucir y estuvo observando el desenvolvimiento del vástago en un lugar donde nadie podía verlo.

 

Les aseguro que tiene toda la “antigua escuela”, esa escuela donde era muy reservado el entrar a un vestidor, el que un luchador saliera sin su tapa, aunque fuera en el área de prensa, en donde había respeto y consideración en el vestidor, la separación de rudos y técnicos, la disciplina arriba y abajo del ring.

 

Como decía al principio de esta columna, a lo mejor no es tanto el compromiso de nosotros como medios, también tiene mucho que ver el comportamiento de los mismos luchadores, los neonatos, los novatos, las nuevas generaciones tienen que aprender no solo movimientos y vuelos espectaculares, sino también deben aprender a como comportarse arriba y abajo del cuadrilátero, en vestidores y con sus aficionados pues parece que se ha roto la barrera entre aficionado y luchador.

 

En conclusión si se quiere tomar en serio a la lucha libre, debe de haber un equilibrio en todas las partes, tanto aficionados, luchadores, promotores, medios y todo lo que envuelve a este bello deporte, los profesores deben enseñar a sus alumnos, (a parte de las bases y las llaves), como comportarse dentro y fuera del ring. Estamos en una época donde queremos ser reconocidos y tener seguidores, pero lo bello de este deporte es su misticismo, la magia, la incógnita y el no saber que va a pasar en la historia.

 

El misterio de no saber quién esta debajo de la máscara y de cómo éste espectáculo es la lucha del bien contra el mal, con grandes movimientos, con una historia de por medio que ya seas rudo o técnico salgas contento, que haya una razón, un motivo, una meta, y esa es de disfrutar íntegramente una función de Lucha Libre como un absoluto .

 

Por favor, que nunca se pierda esta esencia, la Lucha Libre puede evolucionar pero puede seguir siendo bella y mágica.

 

 

Ahora si con este tema del equilibrio y la equidad que les parece si les recomiendo una bebida que seguro les gustará. Es una irresistible combinación de calor y un poco de sabor especiado.

 

 

INGREDIENTES

  • 45ml Licor 43 (3 partes / 1½oz)
  • 30ml de zumo de mandarina (2 partes / 1oz)
  • 15ml de zumo de limón (1 parte / ½oz)
  • Una rama de canela y trozos de corteza de naranja, para adornar

 

METODO

  1. Vierte Licor 43, zumo de limón y zumo de mandarina en una coctelera con hielo.
  2. Agita bien y vierte en tu vaso con hielo.
  3. Adorna con la rama de canela, y cuidadosamente coloca las piezas de corteza de naranja en la parte superior.

 

Si no tienes coctelera, puedes ocupar un vaso del cine de los Avengers tápalo bien y agítalo con ganas, me dices que tal.

 

Me encuentras en Twitter como @vicmartz20 hasta la próxima semana.

 

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