La Máscara

Desde Ringside

El diccionario de la lengua española define el término máscara, del árabe masẖarah, que significa bufonada, antifaz, como la figura a veces ridícula hecha de cartón, tela o alambre, con el que una persona o individuos pueda cubrir su rostro para no ser conocida y encarnar o jugar a realizar o interpretar otra persona como un sello de mágico poder; como si se tratara del desprendimiento del ser o el alma meta físicamente hablando.

 

Ese recubrimiento parcial o en su totalidad del rostro refleja un peso, una importancia en la tradición cultural, en cualquier parte del mundo, representa una estrafalaria forma de cautivar a las demás personas por su estructura y forma de representar a otro personaje o ser vivo, trasladando a un mundo paralelo; influyendo en distintos puntos de la geografía universal a lo largo y ancho de su dimensión.

 

La máscara tiene una historia muy antigua, asegurando que existían desde la antigua Roma, Japón, China hasta parte de Grecia aunque no hay fecha exacta y en las épocas más recientes, el uso de la máscara ha evolucionado, pero su objetivo sigue siendo el mismo, ser instrumento para caracterizar individuos, elementos de juego, fantasía, donde un actor, puede representar a uno o varios personajes.

 

La máscara ha tenido un espacio vital en nuestra cultura. aztecas, mixtecos, toltecas, o mayas, han ejercido con devoción la confección de máscaras para varios propósitos, de salvaguardar los rostros de los líderes hasta la visión terrenal de sus dioses, o la propia simbología de los estados naturales del hombre: la niñez la alegría, la tristeza o la vejez  los caballeros tigre y águila de los aztecas, no eran solo un atuendo guerrero, sino también un medio para la asimilación de la fuerza de esas criaturas y la elevación del espíritu que intimidaba al enemigo.

 

Las asimetrías también son evidentes en puntos como las representaciones teológicas y las de las máximas expresividades como la guerra, la pasión y la fiesta. La máscara como elemento festivo incluye el folklore y los carnavales, farsas parodias en que el pueblo se solaza para derivar en sus propias penas. Ya sea del folklore a la sátira o dolor, las máscaras mexicanas ahora extienden su vivacidad en la posibilidad de réplica, que es la de cubrir el rostro, ya no como emblema de veneración sino del ridículo, como las podemos encontrar en el escorzo de las populares de los personajes políticos.

 

Personajes como El Zorro y el famoso Llanero Solitario, personajes míticos y ficticios hasta un cierto punto; son parte de la extensa lista de personajes creados en torno a la magia de una máscara, (representada en antifaz) que normalmente implica incógnita, aventura, riesgo y misticismo. Incluso las propias pintas de los guerreros apaches eran un rito de la máscara, mas no del encubrimiento por sustitución, sino de la transformación del propio rostro; esto también es visible en el tatuaje de tribus en las que el cambio facial implica.

 

No es fácil portar y dar identidad a una mascara o personaje, la máscara es quizás el aporte más importante que se de en la lucha libre mexicana, pero además de ser un gran aporte representa un icono una piel aunque sea de cualquier tela, la máscara no solo es un símbolo llega a ser mas allá de lo que a simple vista es; es decir, que base a una máscara el impacto de quien la porta puede ser el mismo donde quiera que este, éste

 

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