La crisis del Coronavirus

Evangelio según Miguel Reducindo

Totalmente paralizada se encuentra la industria de la lucha libre en México y en muchas partes del mundo. Una situación similar se vivió en la República mexicana con la Influenza hace más de una década, con resultados dolorosos no solo para los gladiadores que, en su mayoría, viven por cada vez que se suben al ring, sino de todas las personas que dependen directa o indirectamente de el deporte espectáculo.

Cuando ocurren este tipo de pausas es cuando nos damos cuenta que de la lucha libre no solo dependen los ídolos enmascarados o de largas cabelleras, sino miles de familias que en cada función acuden a ofertar sus productos en mayor o menor medida. Pero no solo ellos: taquilleros, acomodadores, vendedores de cerveza, vendedores de productos en puestos instalados afuera de cualquier arena, personal administrativo e, incluso, medios de comunicación especializados en el Pancracio.

Es difícil aceptar las medidas que las autoridades imponen a los espectáculos públicos y comprensible el malestar con que se reciben, pero volvemos al mismo tema de algunas semanas. Los luchadores son figuras públicas que deben tomar con responsabilidad todo lo que publican y difunden. Inaceptable leer publicaciones que aseguran la enfermedad no existe, que está en la mente, que es un engaño del gobierno, que los mexicanos aún no despertamos y nos damos cuenta de la mentira. Por favor, díganle eso a las personas que en otras partes del mundo ya tienen familiares y amigos muertos y que ellos mismos están en peligro. En México también los hay.

Con la Influenza se paralizó todo México; la economía se estancó y, particularmente, la lucha libre sufrió un golpe del que le costó mucho trabajo recuperarse. Fueron al rededor de tres semanas de aislamiento hasta que un viernes, alrededor de las tres de la tarde, se levantó la contingencia. En ese momento el CMLL tomó la decisión de abrir la Arena México y presentar el tradicional viernes espectacular armando un cartel de inmediato. Esa ha sido la entrada más triste que he visto en un viernes. La Porra de Tepito por un lado y solo algunas de las primeras filas con aficionados respetando una butaca de espacio entre cada espectador. La Arena México fue el primer recinto en abrir sus puertas aunque nadie se lo reconoció, para los medios un concierto en el Auditorio Nacional del sábado fue el primer evento público en la capital.

Nos duela o nos enfurezca, debemos hacer caso a las indicaciones de las autoridades, salir a lo indispensable a las calles para evitar un descontrol, y se los dice alguien que depende de los eventos de lucha libre y, en otro ámbito, de la interacción con la gente.

Ojalá que como con la Influenza, si esto se prolonga, el CMLL apoye a sus elementos adelantado pagos de aguinaldo como entonces que, aunque nada les regalaron porque era dinero propio, si ayudó a sobrellevar la contingencia, y ojalá algo similar hiciera Triple A, pues son las empresas que pueden hacerlo, en cuanto a los independientes solo quedará esperar y buscar opciones de ingreso, esperando que la emergencia sea superada lo antes posible.

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