Esfuerzo SUPREMO

La Lucha al Millón

“Más Lucha” siempre me ha parecido un estupendo nombre para el medio de comunicación especializado en el que tengo el privilegio de trabajar. Muchas compañías tienen dificultades a la hora de plasmar en papel su misión y visión, pero en Más Lucha, el nombre es, precisamente, la misión.

Estoy convencido que todos los que formamos parte de este grupo de trabajo sabemos que nuestro objetivo es llevar, precisamente, cada vez más y más lucha a las pantallas de los aficionados al deporte-espectáculo. En ese sentido, ante la situación atípica que enfrentamos a nivel mundial, surgió la iniciativa de crear un torneo con dieciséis de los mejores exponentes de la escena independiente: El Torneo Supremo Más Lucha 2020.

Las funciones a puerta cerrada han generado controversia entre la opinión pública. Desde el que entiende como loable el esfuerzo de los luchadores y promotores por entregar un producto de calidad que pueda entretener a los aficionados en este momento donde se tiene que buscar profundamente para encontrar alguna buena noticia, hasta el que despotrica intentando encontrarle tres pies al gato e incluso especula sobre las motivaciones que existen detrás de cada esfuerzo. En mi experiencia, después de platicar con varios de los participantes del torneo, me quedó una cosa muy clara: el luchador quiere luchar.

Ayer vi los primeros dos episodios de “The Last Dance”, la serie documental sobre el último campeonato de los Chicago Bulls de Michael Jordan, Scottie Pippen y Dennis Rodman. Ahí cuentan sobre una fractura que sufrió Jordan durante su segunda temporada con los Bulls. En la última etapa de su recuperación, los médicos le dijeron que si apresuraba su regreso a las canchas, existía un 10% de probabilidad de que la lesión se agravara y su carrera terminara. Jordan quería jugar. El dueño del equipo, para hacerlo entender, le dijo: “Imagina que te duele la cabeza. En este frasco hay diez pastillas. Nueve te curan, pero una te mata. ¿Te tomarías una pastilla de este frasco?” Jordan respondió: “Depende cuánto me duela la cabeza”.

Jordan no se permitía parar. En ese sentido, así es el luchador independiente, ese que forma parte del 56.7% de mexicanos que operan en el comercio informal, es así. Estos dieciséis hijos, padres, hermanos, esposos, tienen que hacer a un lado el bombardeo de información al que estamos expuestos todos, las jornadas de sana distancia y demás cantaletas de las que ya estamos todos hartos. Sin un contrato que les asegure un ingreso fijo, sin seguridad social, con más dudas que certezas, estás dieciséis personas decidieron arriesgar y ofrecer su trabajo durante estos tiempos difíciles. Pude comprobar, también, que para estos dieciséis luchadores, el ring es su homeostasis.

Sin juzgar, te pido que disfrutes el Torneo Supremo Más Lucha 2020. Apoya a tu favorito. Comparte con tus amigas y amigos. Si puedes, dona. Ten la seguridad de que hay un grupo de increíbles profesionales, en todos los niveles, buscando que pases un buen rato en medio de esta situación.

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