Entrevista con The Killer Film, el crítico enmascarado

La importancia del cine de luchadores

The Killer Film, el crítico enmascarado, comenzó su carrera escribiendo la sección El Cinelátero en la revista Box y Lucha: El mundo del ring en el año 2000. Ahí reseñaba y analizaba las películas de lucha libre. Continuó con la realización de curadurías, conferencias, talleres y cursos especializados en el análisis y estudio del cine de luchadores y sus principales protagonistas.

En esta ocasión, El Crítico Enmascarado nos habla acerca de la actualidad del cine de luchadores y la importancia de estas cintas cinematográficas. A continuación les dejamos esta entrevista que nos concedió para maslucha.com.

Para ti, ¿Cuál es la importancia del cine de luchadores en México?
KF:
Principalmente sería una relevancia como legado cultural y fílmico. Hay que recordar que tanto las tradiciones, las artes, la cultura general de una nación y la cinematografía en específico son parte de la riqueza de los países. Sus manifestaciones merecen, por lo menos, el estudio e interés de parte de sus propios ciudadanos y de las comunidades de las que emanan todas las historias, guiones, personajes, estética, y la realidad misma que es representada en esas películas. En este caso, la realidad de la lucha libre misma, la lucha libre verdad como parte de la vida, como cosmogonía y como patrimonio cultural intangible de México. Al cine de luchadores lo podemos llamar así porque se consolidó como un género fílmico de México para el mundo. Ahí habría un punto de importancia más, y para mí, finalmente, el cine de luchadores tiene también la importancia de ser un producto cultural de goce infinito, alucinante, revelador, profético, auténtico, esperpéntico, algo que muchos vimos aún en cines reviviendo en la obscuridad de las salas los gritos de la arena, o bien alguna mañana dominguera pudimos ver aún en vivo, o ya servidos los chilaquiles, sorpendiendonos con las acciones de Santo, Blue Demon, Mil Máscaras, Tinieblas, Neutrón o Superzán.

¿En qué crees que radicó el éxito del cine de luchadores?
KF:
Son varios factores pero sobre todo vamos a tratar de reducirlos en esta ocasión en lo siguiente: había una industria pujante del cine que, aunque ya había pasado por sus mejores años, sabía mantener una infraestructura humana (sindicatos) y física (estudios de cine y cines), orquestada para echar a andar el oficio y la maquinaria del cine una vez teniendo un guión para materializar audiovisualmente esa historia. Muchas de las películas de luchadores se basan en un guión por decirlo así “madre”, del cual derivan varias versiones, es decir, otros guiones y películas similares cuya fórmula repetían con pequeñas variaciones los productores ante el probado éxito de esa historia “madre”. Con esto podríamos explicarnos por qué el cine de luchadores es un género fílmico aportado por la cinematografía mexicana para el mundo pues sentó sus propios lineamientos de escritura a base de la repetición misma de clichés, ritmos, temáticas, como cualquier otro género fílmico. Otro factor de éxito de esas películas, sobre todo en el período 1952-1975, es que supieron llegar y dirigirse a su público, el cual, al igual que en las arenas (un plus que supieron ver los productores de cine), se retrató en taquilla, pero en vez de ser aquella jaula de oro, como describió Salvador Novo a la taquilla de la Arena Coliseo de la hoy CDMX, eran las taquillas de los cines a donde el público también buscó ver a los gladiadores del pancracio mexicano. En especial los niños, que en ciertas épocas y ciudades como la moralina ex DF, prohibió la entrada a los infantes al espectáculo en vivo de la lucha libre. Entonces, donde podían ver la lucha muchos niños era en el cine, y así…

En la actualidad, ¿necesitamos ver héroes mexicanos en la pantalla grande
KF:
Desde hace muchos años, en nuestras sociedades, ya sea en leyendas, mitos, literatura, arte, música, ilustración, arquitectura, teatro, cine, cómics, y hasta en el deporte como lo demuestra la lucha libre, los seres humanos tenemos la necesidad de ver representados más que al héroe, al llamado camino del héroe, Si tomamos la misma lógica aplicada al villano, al rudo, pues el camino del villano, el trayecto a cómo Anakin se volvió Darth Vader, cómo el replicante se vuelve entrañable. Cine y lucha libre comparten esta simbólica de la épica de la imagen por lo que en esta época y otras ¡por supuesto que necesitamos, y vemos héroes y heroínas mexicanes en la pantalla grande aunque no sean luchadores! Claro, para los que somos aficionados o interesados en la lucha libre lo que deseamos es ver una buena película de luchadores donde además de entretenimiento y mística exista también la actualización del género, digamos, el reloaded. No olvidemos que los tiempos, como todo, cambian, y debemos también calibrar bien los telescopios para observar estas constelaciones. Por ejemplo, desde finales de los años noventa, pero principalmente ya en estas primeras dos décadas del Siglo XXI, el cine de luchadores ha virado principalmente hacia el cine documental y hacia producciones del género no mexicanas, principalmente de Canadá, EUA, Japón o España pero realizadas siguiendo esos lineamientos de escritura que se consolidaron en un inicio dentro de la cinematografía mexicana. Se reproducen los enmascarados, persecuciones en auto, trifulcas, chicas sexualizadas y si es posible los hilitos de los vampiros en los efectos especiales; a su vez, estas películas cuentan con sus antecesoras pues las primeras películas de luchadores fueron realizadas ¡fuera de la cinematografía mexicana, es un tema que da pa’ largo!

¿Por qué consideras que en los últimos años no hemos tenido éxitos taquilleros de cine de luchadores?
KF:
Pues en primera ¡porque hay que producirlas! No puede tener éxito en taquilla algo que tiene poco apoyo o que de plano no existe o que se toma como algo poco merecedor de seriedad, como declaró el propio director de la Cineteca Nacional de México, Alejandro Pelayo, con respecto al cine del Santo en pleno centenario de quien le dio vida, Rodolfo Guzmán Huerta, en 2017. Desgraciadamente y ante tanto cambio, transformación y no sé qué tantas cosas que se propagandizan, algunos sectores de nuestra cultura continúan bajo la incomprensión, escrutinio y el prejuicio de otro sector de esa misma cultura mexicana. Es la serpiente que choca sus cabezas, un monstruo que se forma del choque entre la escasez, el control, la supremacía cultural y el empequeñecimiento del mundo. Al hablar de taquilla mencionamos parte de la responsabilidad en la opinión pública y la crítica. En 2018 sí hubo una película que regresó a toda cabalidad al cine mexicano de luchadores a las pantallas y de la que se habló y escribió poco. En estos días de pandemia está programada en la plataforma de Prime Video, es la también comedia Ni tú, ni yo de Noé Santillán Lopez estrenada en salas de cine en octubre de 2018 a la que acudieron 203,249 espectadores. Ese mismo año se estrenó en febrero la comedia romántica La Boda de Valentina de Marco Polo Constandse en la que hay escenas de lucha libre en la Arena Azteca Budokan. Según el catálogo de IMCINE fue la segunda película que más asistencia tuvo en cines en 2018, con 3.3 millones de asistentes.

¿Cómo crees que se podría contextualizar las distintas circunstancias que rodean a la lucha libre en el cine?
KF:
Una forma puede ser realizando entrevistas, labor de investigación y divulgación, como lo hacemos ahora con este ejercicio periodístico. Contextualizar es echar mano de la historia, de la actualidad y de todas las disciplinas científicas o empíricas posibles.

¿Crees que exista interés de los aficionados por ver a sus luchadores favoritos o historias de lucha libre en el cine?
KF:
Si lo hay, por supuesto y no solo en el cine sino en formatos audiovisuales a donde el lenguaje fílmico también se ha trasladado, por ejemplo las series, pero dos cosas: Una, no todo se sostiene con interés y ganas, y dos, hay una desincrinización entre la industria de la lucha libre y la del cine. Son intereses y lógicas que funcionan pareciera que muy similarmente por ser parte ambas de la industria del entretenimiento, pero no, son “targets” o clasificaciones de públicos muy diferentes según el mercado y que funcionan con hábitos de consumo diferentes, entonces hace falta que los públicos también sean exigentes y sepan que tienen derechos al igual que otras audiencias. Hay una clave más como público y tal vez tiene que ver más con la economía. Los aficionados de la lucha libre, según los productores de cine, no van al cine, y es ahí en dónde podemos cambiar un poco esto. Exigir e incidir consumiendo, pagando por ver lo que queremos ver Si el mercado funciona solo ante lo que vende pues hay que consumir el cine de lucha libre cuando se produzca y como todo tipo de película o diría yo, como casi todo producto, se ganará su lugar en el salvaje mercado solo siéndo consumido. Aquí entra otro factor: el cine es, además de un negocio: arte y cultura, y en México desgraciadamente se ha incentivado mucho la idea de que el arte y la cultura deben ser gratis o subvencionados, y eso es algo que  ha demeritado mucho el trabajo de artistas y gestores. Pasa igual en la lucha libre. Acabo de hacer una entrevista al legendario Damian 666, y por ejemplo, él opina que hoy un luchador casi llega a pagar por ser programado o realiza viajes al exranjero para “luchar”, pero en realidad solo le van a pagar el viaje y dejarlo vender sus “productos oficiales”. Esto demerita el trabajo, la imagen, ética y economía del luchador.

También puede existir todo el interés y la riqueza cultural de la cual echar mano para construir estas “nuevas” películas y series, pero mientras reine la lógica de los tiempos y segmentación de mercado del cine y la tv por sobre de la mística y épica de la lucha libre no van a ser productos exitosos. Ahí tienen el caso de la funesta serie de Blue Demon. Malísima, mal escrita, distorcionada la historia de Alejandro Muñoz, quien dio vida a una de las primeras leyendas de la lucha libre mexicana. Pero este producto resultó uno de los peores en la historia del audiovisual de lucha libre al creer que funcionaría bajo normas huérfanas de ética y público, y al tal vez querer evitar líos legales con un nombre que ha pasado por sus dificultades entre los herederos. Hablando de interés, figuras de la lucha libre e industria del cine a inicios de este año se manejaba que Walt Disney ya preparaba una película trabajada con talento mexicano encabezado y respaldado por Blue Demon Jr.

Cómo percibes el panorama del cine de luchadores, ¿Ya no hay nada qué contar?
KF:
El panorama es positivo pero debe de haber un mayor conocimiento de los productores y el medio del cine sobre este deporte-espectáculo de la lucha libre, que también cuenta con la dualidad de ser arte y negocio, como el cine. Precisamente hay muchas historias que contar. Cada luchador tiene una vida de película;. Hay que abandonar la idea de que el cine de luchadores solo lo pueden protagonizar las grandes leyendas de la lucha y valorar otros personajes e historias, o que solo pueden ser películas de ficción cuando vemos la vastedad y fortaleza del cine documental mexicano. Otra cosa que debe de incentivarse pero en general dentro del cine mexicano y no sólo dentro de el cine de luchadores es generar, pagar y desarrollar buenos guiones. Muchos productores de cine mexicano no quieren pagar por guiones y el guión es casi la clave inicial que inicia un buena producción. Si hay un buen guión, puede hacerse una buena película.

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