El peligro de las redes

El Evangelio según Miguel Reducindo

Hoy, como nunca, las redes sociales se han convertido en el vínculo más directo de los aficionados con los ídolos del pancracio. Así ocurre en la lucha libre y en prácticamente todos los ámbitos deportivos y de la vida pública en general. De ahí la importancia de tomar con seriedad y responsabilidad las publicaciones que se realizan pues, de no hacerlo, pueden darse casos de confusión como el ocurrido hace unos días con el estado de salud de Máximo, a quienes muchos consideraban grave y hasta llegaron a hablar de su muerte.

Hace algunos días Robin y otros integrantes de la familia Alvarado publicaron en sus redes sociales un mensaje que a todos alarmó, pidiendo una oración por la salud de Máximo. De inmediato la publicación corrió como pólvora, la serie de especulaciones no se dejaron esperar y se hablaba de un infarto, de una situación grave en la salud del exótico número uno de México.

Pronto, Robin pidió, por medio de las mismas redes sociales, no especular sobre el estado de salud de su primo y que en su momento informarían lo que realmente ocurría. Es natural que cualquier persona se preocupe por un familiar cuando está enfermo, hasta si es de una simple gripa, pero como luchadores deben saber la magnitud que una publicación de esta naturaleza puede provocar. Son figuras públicas y mediáticas que mueven a mucha, cosa que parecen haber tomado a la ligera.

¿Era necesario causar esa incertidumbre entre la familia luchística al hacer un anuncio tan alarmante? Pienso que no. Por eso insisto en la responsabilidad que cualquier figura pública debe tener en su manejo de redes.

Muchas veces los luchadores son criticados por las garrafales faltas de ortografía con las que escriben en Facebook y demás medios. Muchas veces las palabras y expresiones caen en lo inapropiado que hacen que la imagen de los gladiadores quede por los suelos, Lo lamentable es que a muy pocos les importa corregir esto.

Hace algunos años, dentro del Consejo Mundial de Lucha Libre existían voces que aseguraban ni la empresa ni sus elementos deberían tener redes sociales, una verdadera exageración; lo cierto es que estamos inmersos en un mundo dominado por estos canales comunicativos que llegaron para quedarse y hay que entrarle al toro por los cuernos.

Como cualquier figura pública los ídolos del pancracio deben aprender a utilizarlas y, lo recalco, a ser responsables con lo que publican.

Al final Brazo de Plata, padre de Máximo, lapidó el tema con un “a mi hijo no le pasó nada”, mientras que el exótico nunca aclaró lo ocurrido, solo una entrevista informal donde dice estar en perfectas condiciones. Señores, solo pido responsabilidad y profesionalismo.

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