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Opinión

El campeonato de Tessa, una carta del feminismo a la Lucha Libre

El feminismo como postura política y social se define como como un movimiento que busca la toma de conciencia y la toma de acción respecto a la opresión, dominación, explotación y minospreciación de la que han sido objeto las mujeres por parte del sistema hetero-patriarcal que regula las dinámicas sociales donde se privilegia a los hombres sobre las mujeres a través de estructuras sociales, políticas, religiosas, culturales, lúdicas y profesionales.

Antecedentes

La Lucha Profesional (para efectos prácticos, a partir de este momento, englobaré en este sustantivo a la lucha libre, el pro-wrestling y el puroresu en el entendido de que si bien el estilo y cultura son diferentes, la disciplina es esencialmente la misma) ha sido considerada tradicionalmente una competencia varonil, y no existen registros de participación femenina durante los albores del ‘Catch-as-catch-can’ principalmente porque era un sistema de lucha enseñada por marinos para marinos y donde las mujeres no tenían cabida. Del CACC posteriormente surgiría el espectáculo deportivo que tanto nos apasiona y ahí la historia cambiaría.

En la década de 1890’s, Josephine Schauer Blatt bajo el nombre de Minerva se convirtió en la primera campeona mundial luchando ante contemporáneas como Fannie Gorman y Josie Wahlford. Alice Williams, Laura Bennett y la rusa Masha Poddubnaya siguieron sus pasos, sin embargo, el consenso no las ubica dentro del profesionalismo porque en esa etapa la lucha formaba parte de uno más de los espectáculos que circenses itinerantes que las carpas ofrecían, y estas luchadoras presentaban los combates como uno más de los actos que presentaban como ‘strongwoman’.

Josephine Blatt

Minerva se presentó en México durante junio de 1892 probablemente cuando aún portaba el campeonato, sin embargo, los documentos que hablan de su paso por nuestro país sólo hablan de sus actos circenses de demostración de fuerza y no refieren que haya desarrollado combate alguno.

Ya como Lucha Profesional el ‘arte de Gotch’ encontraría en los Estados Unidos y México dos bastiones donde echar raíces. Un reducto de luchadoras estadounidenses provenientes de las carpas norteamericanas lideradas por Mildred Burke iniciarían el camino a finales de 1934 y principios de 1935 luchando contra hombres.

Fue en el segundo año de actividad de la recién fundada Empresa Mexicana de Lucha Libre que la lucha femenil llegaría la Arena México. El 12 de julio de 1935. Pauline White se presentaría en México, sin embargo, después de un accidente automovilístico, una mexicana de nombre Natalia Vázquez tomaría su lugar  haciendo su debut ante Katherine Hart mientras que  Teddy Mayers enfrentó a Mae Steins.

Natalia Vázquez

El futuro parecía prometedor, la presencia femenina durante el nacimiento de una disciplina parecía que llevaría a un crecimiento equitativo, sin embargo, la realidad fue muy contrastante.

La década de los 40s sentaron las bases de lo que sería el panorama luchístico para el resto del siglo. Las carpas se extinguieron perdiendo así presencia alrededor del mundo dejando únicamente en Estados Unidos, México, Brasil y el Reino Unido el furor por el naciente espectáculo. Estados Unidos se organizó con promotores y territorios que a la postre darían paso a la NWA. En México la EMLL se cimentó como la gran empresa que abastecía de luchadores al resto del país. Lou Thez y El Santo se convirtieron en ‘Los luchadores’ por antonomasia de sus respectivos países. La lucha libre femenil había sido relegada a esporádicos eventos dentro de algunas carteleras. Natalia Vázquez solo se presentó dos fechas más en la Arena México, volvió a El Paso, Texas donde desarrolló el resto de su carrera. Mildred Burke siguió como campeona en Estados Unidos, incluso visitó México al lado de Mae Young, Betty Garvey, Nelly Steward, June Byers entre otras en 1942 y 1945. Su esposo, Billy Wolfe, dueño de la promoción en que ella luchaba, ocupó su posición para enamorar al resto de las luchadoras que promovía y construyó un harem alrededor suyo, Mildred terminó divorciándose y fue bloqueada por parte de la NWA a la que Wolfe estaba inscrito.

Ya para la década de los 50, la segunda guerra mundial había puesto a la Lucha Profesional en el territorio japones donde empezaba a propagarse, sin sitio para las mujeres. En México, Ernesto Uruchurtu, regente del Distrito Federal en funciones, vetó la lucha femenil de la capital mexicana argumentando que “dicha actividad es movida por el morbo, y, por el contrario, la mujer tenía que ser integrada a actividades que exaltaran su femineidad, como la gimnasia, o aquellas que no amenazaran sus facultades reproductivas como ángeles guardianas del hogar y la nación”. Con esta declaración, la lucha femenil fue catalogada un peligro moral para las estructuras sociales mexicanas. Mientras que en Estados Unidos al sentirse Wolfe intocable buscó en Moolah a la sustituta de Burke tanto en el ring como en la cama. Sin embargo, ni Moolah ni la NWA quisieron más escándalos y se deshicieron de Wolfe dejando a Fabulous Moolah al frente de la división femenil bajo la promoción Girl Wrestling Enterprises (GWE).

El Joshi Puroresu empezó a popularizarse, All Japan Pro-Wrestling había dado vida a un proyecto femenil llamado All Japán Womens Pro-Wrestling (Zennihon Joshi Puroresu) en 1968. Cinco años después se presentarían por primera vez en Korakuen Hall. Mach Fumiake se convertiría en un gran fenómeno de popularidad, impulso que aprovechó para pasar a la industria de la música y posterior mente el cine retirándose pronto de la Lucha Profesional dejando la estafeta a Jackie Sato y Maki Ueda. En 1976 anunciaron su primera alianza con promociones estadounidenses a fin de llevar luchadoras americanas a tierras niponas, pero es en 1979 que con la aparición de Monster Ripper (Bertha Faye), y en 1983 con el debut de Keiko Nakano y Yumi Ogura, mujeres que dominarían la escena del Joshi Puroresu la siguiente década que la lucha femenil japonesa encontraría un lugar preponderante en el gusto del público y buenos contratos televisivos.

Volviendo a America, Moolah se convirtió en Campeona Mundial Femenil de la NWA encumbrándose en el trono por 9, 924 días en 5 reinados en el periodo de 1956 a 1983. En contraste el resto de los reinados no alcanzaban ni 25 días y es que Mary Lillian Ellison, nombre real de Moolah, decidió aprovechar su posición como promotora para quedarse con el título. Pero el daño a la lucha femenil no se quedó ahí, Moolah había aprendido de Wolfe varias prácticas del negocio muy cuestionables que en su mandato llevaría a cabo, tales como: cobrar un porcentaje de las garantía o sueldo de cada una de las chicas que luchaban en su promotora, obligar a las luchadoras a vivir en su propiedad y pagarle renta, prohibirles tener cuentas bancarias y repartir drogas que ella misma vendía a sus pupilas.

Eso es fácil. Moolah…, primero que todo, ella era malvada. Nunca confié en ella ni me caía tan bien, Ella se aprovechó de todos los que trabajaron con ella, en diversas maneras (…) me sentía como una esclava y era tratada como tal, no me permitían dejar el complejo a menos que alguien estuviera conmigo (…) ella tomó el 30% de todo (el dinero) que hicimos antes de que nos entregara nuestro dinero. Dedujo nuestros pasajes, luego la comida, la renta, porque todas nosotras, o la mayoría, vivíamos en su propiedad, y entonces teníamos que pagarle la renta. ¡Yo terminé debiéndole más dinero del que ganaba!” dijo Debbie Johnson en una entrevista a Shiai Mata para Lady Sports.

Los 60s y 70s fueron una etapa perdida para la Lucha Profesional en su división femenil. Luchadoras mexicanas como Estela Molina o Irma González se hicieron de un buen nombre en la periferia del entonces DF, apoyadas por el siempre visionario Francisco Flores, principal promotor de Pachuca, Palacio de los Deportes y el Toreo de Cuatro Caminos. Fue en este último recinto que el 1 de mayo de 1982 tendríamos en primer evento estelar de apuestas de mujeres, un gran paso para la Lucha Profesional y para el feminismo. Diosa de Plata, India Sioux y La Venus apostaban las máscaras sin empate y sin indulto.

estelar femenil 1983

En 1986, con una nueva generación de luchadoras, fue la propia Empresa Mexicana de Lucha Libre quien, viendo el crecimiento de luchadoras como Lola González, Estela Molina, Irma Aguilar, Vicky Carranza, Martha Villalobos y Rossy Moreno, entre otras, decidió pagar abogados a fin de derogar el decreto que impedía la presentación de mujeres en la lucha libre capitalina. El 14 de diciembre de ese mismo año que habiendo ganado la ‘lucha legal’, un grupo de dieciséis luchadoras presentarían un evento de lucha profesional femenil en la Nueva Arena México. Cinco días después repetirían la hazaña en la Arena Coliseo con un evento grabado para la televisión.

El panorama de la lucha libre cambiaría para siempre.

Análisis

Queda claro que el camino de las mujeres para hacerse de un lugar en la Lucha Libre Profesional, al igual que en prácticamente todos los campos del desarrollo humano, ha sido largo y tortuoso aun cuándo la evidencia muestra que han estado adentradas a la propia lucha desde que esta se convirtió en profesional sin embargo las estructuras que como sociedad hemos construido no han permitido que tengan un rol más presente. Sin embargo, poco a poco hemos abierto canales para que su exposición sea más clara y congruente con los tiempos que corren. Lo hemos hecho más bien empujados por las gráficas del retorno de inversión que por un ejercicio de sororidad y equidad.

Nada del otro mundo, fue este mismo análisis el que usaría la WTP para lograr la igualdad en remuneración económica entre tenistas hombres y mujeres del circuito profesional, que aunque aun hay batallas que faltan por ganar, un paso importante han dado .

Y es que hasta finales de la primera década del siglo XXI los roles femeninos en la lucha libre se limitaban a una pasarela de sexualizadas edecanes, como valet de  sus similares hombres, luchas hipersexualizadas en lencería o con ofensivas estipulaciones (lucha en lodo, lucha en aceite, lucha de prendas, etc) y a culebrones que terminaban en una boda en el cuadrilátero, como si las mujeres solo debieran aspirar un matrimonio como el mayor éxito en su carrera y no a un campeonato, una máscara o una cabellera.

Resultado de imagen de stacy keibler sexualized wwe

Sin embargo, la llegada de las redes sociales nos explotó en la cara información que por décadas habíamos decidido omitir y es el hecho de que ¡Las mujeres también ven Lucha Libre Profesional! y más importante para las empresas promotoras y productoras de contenido de Lucha Libre, ¡Están dispuestas a pagar por disfrutarla! Y es que a partir de la década de los 70’s las mujeres han ganado mucho terreno en materia laboral y con mayor participación económica se abren oportunidades de negocio dedicado a satisfacer las necesidades de las mujeres.

El empoderamiento económico de la mujer es un buen negocio. Las empresas se benefician enormemente al aumentar las oportunidades en cargos de liderazgo para las mujeres, algo que ha demostrado aumentar la eficacia organizacional. Se estima que las compañías donde tres o más mujeres ejercen funciones ejecutivas superiores registran un desempeño más alto en todos los aspectos de la eficacia organizacional” explica el texto Women Matter, un estudio de 2014 realizado por la consultora McKinsey & Company.

Esta nueva información motivó algunos cambios de cara al último lustro. WWE pasó del esquema Divas a una división femenil que reconocía el aporte de las mujeres como atletas y luchadoras profesionales y convirtió su anterior denominación en una reallity sumamente exitoso del que despegaría un spin off también exitoso, hablo de Total Divas y Total Bellas. En el sector corporativo Stephanie McMahon pasó a convertirse en una figura de autoridad con presencia en el ring y posteriormente a tomar decisiones fuera del cuadrilátero que dieron un impulso grande a la división femenina.

Stephanie McMahon

 

Evolution se convirtió en el primer PPV íntegramente femenino, Facebook adquirió una serie de combates mixtos en el Mixed Match Challenge, Royal Rumble tuvo una edición femenina que fue el evento estelar del pago por evento, se consumo la llegada de Ronda Rousey, una de las mujeres más influyentes del deporte y que posteriormente llegaría al evento estelar de Wrestlemania marcando un hito en la historia de la Lucha Libre Profesional.

Por su parte CMLL logró poner en el mapa una lucha que bien se pudo convertir en el evento principal del 84 Aniversario, Princesa Sugehit vs Zeuxis y así pasar a la historia como el primer evento estelar de un magno evento protagonizado por mujeres. Su estructura conservadora no lo permitió, pero lo que no impidió fue que, a la muerte de Francisco Alonso, su hija Sofía Alonso Perches, la Directora Comercial del CMLL, tomara las riendas de forma interina de la empresa más antigua del mundo y una de las mas fuertes económicamente hablando.

Sofía ya había dejado claro que su posición en la empresa era ser la cara de la misma frente a la nueva generación de aficionados y para efectos de esta columna su participación cobra mayor relevancia cuando revisamos su formación académica y podemos encontrar un diplomado en Estudios de Equidad de Género, una persona de tales credenciales necesariamente pondría en la agenda mayor presencia femenil y así fue, aunque Sofía fuera relevada por Salvador Lutteroth III en la presidencia del CMLL, su aporte a la estructura nos ha dejado un Campeonato Universal de Amazonas y  las contrataciones que se realizaron para cumplir con la cuota que la creación de dicho campeonato requeriría.

Sofía Alonso Perches

En AAA la presidencia recae en la figura de Marisela Peña, mujer cuya figura está sumamente afianzada y aunque delega muchas de las responsabilidades de su cargo, la toma de decisión en los asuntos importantes de la empresa recae en su persona. Dentro de la estructura (luchísticamente hablando) de AAA, las mujeres se han convertido en una parte medular de la cronología de AAA.

El Campeonato Reina de Reinas y los de Parejas Mixtas cobran mucha relevancia en las historias de ‘la caravana’ y rivalidades como Ayako Hamada vs Taya, Faby Apache vs Lady Shani, y Big Mami vs Lady Maravilla han penetrado en el gusto de la afición y más importante, han logrado que la afición femenina se sienta identificada y se involucre en las historias.

 

En IMPACT lo realizado por Tessa Blanchard es superlativo. Una mujer ganando el campeonato máximo de la empresa y culminando una historia de empoderamiento habiendo vencido a todos los que le dijeron que no podría y venciendo a sus propios miedos personificados en su lucha estelar, es grande como poco y es tal vez de estas líneas el momento más representativo, aunque tal vez   no  el   más  importante por la relevancia que toma.

Tessa Blanchard

Reflexión

La Lucha Libre Profesional ha mostrado una enorme capacidad de plasticidad para poder adaptarse a los tiempos. Si bien para quien suscribe estas líneas, el tiempo ha llegado tarde, es la lucha libre uno de los vehículos por los cuales el feminismo y cualquier otra causa puede crecer de forma veloz y bien cimentada.

La lucha libre es aspiracional y puede poner en perspectiva las tareas de la agenda feminista, logrando que aficionados y aficionadas se incluyan en la conversación y el debate.

Será muy interesante conocer la reacción de nuestra población cuando la estelar del Aniversario (CMLL) sea una contienda de apuestas femenil o que tan involucrados estaríamos si uno de los eventos estelares de Triplemanía fuera una lucha mixta.

¿Qué nos hace falta? Más que crear campeonatos o torneos dirigidos alas luchadoras, creo que es necesario garantizar que los accesos a la lucha libre sean afines a las mujeres que como aficionadas hoy representan de un 28 – 40% del publico que consume Lucha Libre Profesional.

Seguridad, erradicar la figura sexualizada de las mujeres de las pasarelas, baños limpios, historias que las  identifiquen, luchadoras que sean un ídolo aspiracional para las  niñas; en fin, lo que se necesite para incluirlas y que se conviertan en el público objetivo dispuesto a pagar por este espectáculo, público que pueda soportar, económicamente hablando, una Lucha Libre Profesional más equitativa.

1 Comment

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  1. Maisie Barakat

    noviembre 28, 2021 at 3:37 am

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