Doble Once Once

-11:11. “Poder moverme, al menos ahí arriba, al menos durante esos veinte minutos”. Es lo que desea Princesa Kino después de amarrarse las botas negras en los vestidores de la Arena San Pedro. Normalmente no gasta la oferta astral diaria en estas cosas de las cuales ya se está encargando la medicina, pero hoy sí. Seis Treinta y Dos, promotora del norte de la república, consiguió una alianza de intercambio de talento con una empresa del centro del país, y ella fue una de las elegidas para venir. Está a minutos de salir al cuadrilátero para enfrentar a Gladys La Panameña, excampeona mundial femenil, en mano a mano.

Sabe que estas oportunidades no llegan todos los días. Aunque es la primera vez que se presentará en la “Gloriosa” San Pedro, reconoce que el público que asiste es conocedor y que no perdona. Sabe que aquí se viene a luchar y que su rival es una de las mejores del país. Una victoria le garantizaría regresar a CDMX y entrar al gusto de los aficionados. El promotor confía en su capacidad y por eso la trajo. Ella ha entrenado duro y ha estudiado los puntos débiles de la caribeña. Puede ganar. Su único problemita es que su lucha es la que sigue y ella no se puede mover. 

Como pasa casi siempre en la Lucha Libre independiente, la función se alargó. Las dos primeras se fueron más o menos rápido, pero después todo se jodió. Un luchador le cayó encima a un aficionado de la primera fila, a uno de esos que nunca se apartan de los vuelos en señal de valentía, y el médico de la comisión tuvo que atenderlo porque el golpe fue durísimo. Después, el anunciador oficial informó que se estaban robando un coche plateado que estaba estacionado afuera de la arena, y el dueño tuvo que salir corriendo. Llegó el intermedio. Los niños lo aprovecharon para subir a jugar al ring y los borrachos para pedir otra michelada con escarcha de Miguelito y ajonjolí garapiñado. Vino después el evento especial; Dragón Pain retuvo el Campeonato Príncipe del Aire ante Baby Speed en una buena contienda. Después de la lucha ambos tomaron el micrófono para reconocer mutuamente su calidad, y cuando se estaban dando la mano en señal de profesionalismo, aparecieron Los Comerciantes para arrollar a campeón y retador y obligarlos a aceptar una lucha de parejas para la próxima función. La arena había entrado en calor.

Y mientras, en el vestidor, lo que Princesa Kino perdía en cuanto a paciencia lo ganaba en cuanto a dolor. La compresa eléctrica, o como ella le dice, “la cosa esa”, no surtía efecto sobre las rodillas. No tomó la dosis de Hidroxicloroquina que necesita. Esta vez no fue por orgullo sino porque el mentado Plaquenil está agotado desde que un genio sugirió, sin tener comprobación científica, que ayuda en el tratamiento de pacientes con coronavirus. Por su diagnóstico no puede suspenderlo, así como tampoco puede suspender el inexorable paso del tiempo. 

“Mujeres, van para arriba”.

Podría explicar su situación y todos entenderían. Podría subir al ring a ofrecer disculpas y a decir que por recomendación médica no puede luchar. No va a explicar nada. Ya lo decidió. Se pone una capa de presentación con estampado de sandías que mandó hacer durante la cuarentena. ¿Qué tienen que ver las sandías con ser princesa de Magdalena de Kino? Quién sabe, pero luce matadora. “Vamos”, piensa. Y va. La Yaquesita acompaña su recorrido desde el vestidor hasta el centro del cuadrilátero. 

Aparece Gladys La Panameña. El público la ovaciona porque se trata de una de sus favoritas. Apenas sube al cuadrilátero y Princesa Kino sorprende con unas patadas voladoras que mandan a la excampeona para abajo del ring. Tiene el tiempo y el espacio. Plancha de pescadito por encima de la tercera. Sin perder ni un segundo, la sonorense regresa a la caribeña al centro del ring. La cubre. La cuenta de Reyes Rojas llega a tres, y Princesa Kino se apunta la primera caída.

Se puede acabar en dos al hilo. Gladys La Panameña no apuntó ni las placas del camión sonorense le pasó por encima. Continúa el dominio por parte de la princesa del norte. Estrellón sobre el esquinero superior. Juego de cuerdas. Tijeras. Gladys falla un golpe de antebrazo. Cargada y derribada de bombero. La confianza a tope, la adrenalina y una arena fascinada con lo que está sucediendo hacen que Princesa Kino se olvide por un momento del dolor. Cuidado, que ya está escalando al esquinero superior. Doble rodillazo. Mala idea. La experimentada Panameña se aparta a tiempo. ¿Qué es lo peor que le puede pasar a una persona que sufre un intenso dolor en la rodilla? Lanzar un doble rodillazo y fallar. Gladys coloca una Tapatía impecable, y la del norte se rinde. Tendemos Tercera Caída.

Gladys domina ampliamente el tercer episodio. Palanca al brazo. Gory Especial. Reinera. La orgullosa princesa sonorense no se rinde, aunque su cuerpo ya no puede absorber más castigo. Como el camino de la sumisión no resultó, La Panameña mete el acelerador. Después de tres antebrazos que sacuden hasta las ideas de Princesa Kino, la excampeona manda a su rival para abajo del ring con una salida de bandera por encima de la tercera. Viene la especialidad de la casa. Silla voladora desde la ceja del cuadrilátero. Milagro. La del norte logra interceptar a Gladys a medio vuelo y sin dejarla caer la azota contra el poste. Parece una repetición de la primera caída. Sin perder ni un segundo, la sonorense regresa a la caribeña al centro del ring. Alas del infierno y estrellón de cara contra la lona. Señala victoria. La tiene a su merced. Solo falta colocar la llave de a caballo y listo, de regreso a Magdalena con un victoria en la bolsa.

¡Crack!

Es la rodilla. Está totalmente rígida. ¡Maldita sea! No se puede hacer la de a caballo sin doblar las rodillas. Princesa Kino está ahí, al centro de un ring de Lucha Libre en una arena desbordada en pasión, pero sola con su dolor. Gladys se da cuenta de que algo anda mal. 

“Vámonos”, le dice la sonorense a su rival. Paquete total. Tres segundos. Victoria con sabor a derrota para Gladys La Panameña. Sube el médico de la comisión a revisar a Princesa Kino. Está mal. La llevan en camilla de regreso al vestidor junto con su derrota y su enfermedad inflamatoria crónica de naturaleza autoinmune.

Pasó la crisis. En silencio, Princesa Kino logra quitarse el equipo de lucha. Lo dobla cuidadosamente y lo mete en su mochila de manera meticulosa porque siente mucho dolor pero su obsesión con el orden y la limpieza es prioridad. Una camioneta regresa a Alex White, El Mañoso, La Momia y a la princesa, o sea, a todos los luchadores de Promoción Seis Treinta Y Dos que participaron en la función, hasta el hotel. Se están quedando en uno que está muy cerca del aeropuerto. 

La vida de Princesa Kino pudo haber mejorado con una buena cena porque su estado de ánimo se rige en torno a la comida, pero no hay nada abierto. Además, según Google Maps, el Oxxo más cercano está a 1.2 kilómetros. Lo único en servicio es una farmacia junto al hotel. Alex White, El Mañoso y La Momia corren desesperados a comprar galletas, chocolates, jugos y agua mineral.

Princesa Kino se queda enojada en la camioneta. No se le antoja nada. “¿Cómo no hay nada abierto? ¡No lo puedo creer! ¿Qué hora es?”, piensa y voltea a ver su reloj, que sigue sincronizado con el horario del Pacífico. 11:11.

¡Lo único que está en servicio es una farmacia junto al hotel! Se baja. Se acerca al mostrador y se limita a decirle a la señorita:

“¡Hola! ¿Tiene Plaquenil?”

RELACIONADO CON

  • Temporada de aniversarios

    Para el mundo de la farándula, el cine y los espectáculos, los meses de octubre, noviembre y hasta febrero son pieza importante para sus industrias, al ser el lapso...
  • Misión: derrocar al reinado más largo

    Esta semana se dio a conocer la eliminatoria por el torneo de la Leyenda Azul del Consejo Mundial de Lucha Libre, donde 16 luchadores de peso completo y semicompleto...
  • ¿LA AAA Y EL CMLL APÁ?

    Han pasado poco mas de dos meses que la lucha libre regreso en el centro del país, en especifico en las dos empresas más importantes, la Caravana Estelar y...
  • Un espejismo llamado Consejo

    La pasados meses que tuvimos o al menos la personas que tuvieron la posibilidad de pagar su respetiva cuota para disfrutar de los eventos del CMLL, se dieron cuenta...