BLACK WARRIOR 37, AÑOS DE HISTORIA

Topeteadores han existido muchos a lo largo de la historia de la lucha libre, pero pocos como Black Warrior, un hombre que desde su juventud mostró que se pueden surcar el los aires como una flecha a velocidad impresionante. Hoy, hace 37 años, el lagunero comenzó profesionalmente en el mundo de los costalazos y, tal parece, es un gladiador al que no se le ha hecho justicia a casi cuatro décadas de entregar su vida en el ring.


Los nuevos aficionados de la lucha libre ven natural cuando un joven elemento da veinte vueltas en el aire, rebota en las cuerdas mil veces mientras su rival lo toma de la mano viéndolo como pasmado hasta que a éste se le ocurre culminar la evolución, dejando de lado un golpe o lance verdaderamente certero. Todo evoluciona, cierto, pero nunca pasará de moda un tope justo al corazón del rival como los aplicó Black Warrior en el mejor momento de su carrera.


Grandes ovaciones arrancó a lo largo del tiempo con esos topes, así fue minando a sus rivales un luchas de apuestas como la que dio contra Bronco el 19 de julio de 1996 en la Arena México, ese fue el primer gran triunfo de una carrera que iba en ascenso como Black Warrior después de haber encarnado nueve personajes diferentes desde su debut.


Y es que Black Warrior tiene la particularidad de ser un elemento que ha dado vida a diez personajes diferentes a casi cuatro décadas de carrera.
Con esos diferentes personajes fue parte de los sectores más importantes de la lucha libre en México al militar en Lucha Libre Internacional, Consejo Mundial de Lucha Libre y Triple A pero, sin duda alguna, su etapa más recordada en dentro de la Seria y Estable, donde se coronó como Campeón de Tríos del entonces Distrito Federal junto a Oro y Plata bajo el nombre de Bronces.

Fue en el Consejo donde se coronó en diversas ocasiones Campeón Mundial y Nacional de Tríos, así como Campeón Mundial Semicompleto y Medio NWA. La cuarta edición del Torneo Leyenda de Plata fue para él un gran impulso en su carrera pues, ya sea como rudo o como técnico, la gente lo identificaba a la perfección y reconocía su talento.


Pero así como ha tenido triunfos, también llegaron descalabros dolorosos, el mayor de ellos perder la máscara el 29 de septiembre de 2006 ante Místico, en una función que tuvo los boletos más caros de la historia de la Arena México hasta ese momentos, 1500 pesos que, ahora, a muchos les resultaría hasta barato, pero que en aquel momento levantó ámpula entre los defensores de la lucha libre “del pueblo”, medios “especializados” y reporteros “expertos” aseguraban se había terminado el deporte que era para todos y se había transformado en un espectáculo para privilegiados.


Pese al escándalo el entradón se dio en la Arena México con Pago Por Evento y todo, las cinco luchas previas dieron paso al momento estelar donde los ex Campeones Mundiales de Parejas se enfrentarían máscara contra máscara ante una afición hipnotizada por el boom llamado Místico.
Black Warrior cayó, ganando Mistico la máscara más importante de su carrera y, pese a todo, el lagunero se convirtió en un ídolo y estandarte del movimiento “anti Místico” que los aficionados en contra de todo y a favor de nada hicieron sentir al Príncipe de Plata y Oro.


Warrior estuvo en los cuernos de la luna pero, dicho por él mismo, perdió el piso, ser una súper estrella siempre tambalea hasta al más centrado y Jesús Toral no fue la excepción. Pese a todo ha sabido mantenerse en el gusto de la afición, quien lo reconoce como esa gran figura que muchos jóvenes hoy no reconocen una trayectoria de alarido que lo llevó a recorrer el mundo.
Black Warrior es de carácter recio, con la puntualidad siempre como principal virtud, así como amor a la lucha libre y al gimnasio, no por nada se conserva un físico envidiable.


Es un hecho que el tiempo ha hecho estragos en esa velocidad que imprimía en los topes suicidas, pero siempre resulta fabuloso verlo surcar los aires entre segunda y tercera cuerda. Black Warrior se encuentra, como todos, en espera de que las funciones se reactivem para seguir mostrando su talento, y qué mejor que junto a sus hijos que ya están escribiendo su propia historia, porque hablar de Black Warrior es hablar de calidad, entrega y de un luchador que tiene aún mucho que dar.

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