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Opinión

Ahora resulta que todos somos la madre Teresa

Con los recientes actos que han surgido mediante un caso que ha dado de que hablar y que ha puesto a la lucha libre una vez mas en boca de todos, incluso tocando más allá de los medios “especializados” de lucha libre. Tomen este espacio como una declaración de resolución con base a la consigna de lo visto en distintos espacios, evidencias y pruebas, así como las propias declaraciones de cada persona que ha abordado este tema de forma general, individual, profesional, personal, colectiva y demás (incluyendo a un servidor) en torno al caso de Einar el Vikingo.

Uno: Sin que se llegue a tomar esto con lucro, atendiendo a la primera parte de lo que se publicaba hace una semana; dentro de un video se muestra al luchador Einar el Vikingo dentro de una función de lucha libre, en un evento privado realizando su trabajo, porque hasta el punto cero, el mismo Einar se encontraba haciendo su trabajo o por el cual se la ha conocido; en el mismo encuentro se ve la participación de Diosa Nix, Baby Angelita y Velkator que fungió como compañeros de combate luchístico.

La lucha se llevaba a cabo, una vez que Baby Angelita terminaba con su rival y ser las ganadoras de la lucha junto a Diosa Nix, en ese momento se aprecia en dicho video el instante en que Einar, arroja a un menor de edad contra su inercia llegando al suelo; acto seguido se muestra a un par de personas acercarse al luchador para reclamarle su accionar, una vez que se revela otro video en el cual se ve a personas atacando a lo que al parecer es el luchador en forma de un término coloquial “desquitarse” por lo que le sucedió al niño, como si se tratará de hacer justica propia. La justicia de propia mano jamás fue, es y será vista en buen acto, siempre y cuando esta sea en defensa propia.

Un niño por sí solo no puede defenderse ante los ataques de un mayor, a su vez lo menores no deberían de ser ofendidos, mucho menos en un deporte en el que también sea ha caracterizado como su target; cuantas veces se escucha que son el alma de las arenas y perciben a los luchadores como héroes, pero, ante esta, situación se deben de dar a la tarea que un menor no puede acercarse a espacio de trabajo de los luchadores, por la simple razón de que las acciones de la lucha puedan alcanzarlos(as). En sabido por todos que los eventos no precisamente los luchadores respetan el ring, y bajo los ánimos encendidos por la misma batalla, pueden llegar a otros lugares, por esa razón ningún niño, hombre o persona debe acercarse demasiado a un gladiador, (si lo quieren ver románticamente, menos, – “cuando el luchador perdió”-)

Dos: no se defiende la acción que realizó Einar el Vikingo en contra del pequeño, pero en ambos lados se pudo evitar; es un error del luchador actuar de esa manera, pero también la distancia que debe de existir entre gladiador y aficionados no la había, aunque sea el ídolo de un niño, aunque sea un dios, no se deber estar cerca del deportista hasta que vean que este se va al vestidor o incluso hasta que lo vean salir del lugar del evento, a una función se va a gritar, desestresar, distraer, divertir y todo lo que quieran pero con prudencia, los familiares aplaudo que no dejan de ir a un evento, gracias a que porque algo sucedió, se odie el deporte, hay muchos eventos, demasiados luchadores a quienes ir a ver.

Tres: cuando se habla de un caso que afecta a la lucha libre salen a relucir miles de comentarios, héroes sin capa, que quieran crucificar al victimario, como si el medio tuviera poder para eso o que la justicia propia se viera normalizada en los últimos años. Medios sacaron notas en las que prácticamente realizaron eso, el crucificar a un luchador, cuando ni siquiera saben ni cual era el nombre con el que luchaba… Vikingos no habrá muchos, pero no es el único TV Azteca, Televisa, Multimedios, Milenio; y a mi parecer por el hecho de ver lo que difundieron, se evidenciaron que no conocen a más luchadores salvo los que ven en la televisión, porque para ustedes este mundo existe solo cuando pasa algo aterrador o mejor aun cuando transmiten sus funciones y tiene que ver luchadores conocidos de por medio. De otra forma solo informan bajo lo que alguien le dice mas no de que hayan asistido a una función.

Cuatro: el acto que aconteció con este luchador desató un sinfín de reclamos, declaraciones y  mensajes de otros compañeros de profesión, los cuales, realizando una metáfora cinematográfica, como personaje secundario que desaparece a medio acto para luego realizar su entrada y salvar el día al héroe principal justo en su encrucijada fatal, muchos alzaron la mano para declarar en contra, si, en contra de Einar el Vikingo, pero yo les pregunto; si hubiera sido otro luchador con mediano cartel o incluso un poco más conocido ¿también hubieran realizado reclamos como la mayoría hicieron? Aun y cuando a “la mayoría” ya no se ven activos e incluso se han hecho de una “famita”, la cual tal parece desapareció. Me parece que en algunos estuvo demás el presentarse ante el pequeño.

Por último, me queda la ¡enooorme! Duda, de cómo, un organismo como la Comisión de Lucha Libre Profesional de la CDMX, hoy nos dice que el mismo Einar no contaba con licencia de luchador, cuando eso precisamente se han encargado de un tiempo a la fecha de disminuir, parece que solo se encargan de lo bueno para las empresas y no para los independientes en la capital mexicana. Si hoy esto sirve para que ambas partes, afición y lucha tomen en cuenta que hay que respetar espacios, las situaciones malas serán menos que difundir y no tendremos que presionar de nuevo a la sociedad luchística.

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