A desempolvar la máscara plateada

Desde Ringside

Hace unos días se anunció el regreso de Lucha Libre BOOM, pero no solo fue el anuncio del inicio de sus funciones en este año, sino que además lo hizo con un bombazo, tal y cual lo dice una parte de su eslogan. Y no es para menos porque dio a conocer que el enmascarado de plata, el Hijo del Santo, regresaba a los cuadriláteros, ¡VAYA NOTICIA!, ¡EL REGRESO DEL SANTO!, bueno… del hijo.

Algunos ya preguntaban por él. No se le había visto en el centro de la república. Todos esperábamos el regreso de una que otra promotora que anunciara su primer cartel del año, pero nos llevamos la sorpresa. Lo hubiera esperado de alguien más o del mismo Hijo del Santo que anunciara el regreso de Todo X el Todo o que alguna empresa del norte se atreviera a realizar una función en el centro del país, pero BOOM!! Tenemos el regreso del Hijo de Santo.

La verdad no sé si es para emocionarse o no. La carrera del enmascarado de plata en los últimos años no ha sido como muchos quisiéramos pensar. El inevitable lapso de ausencia que tuvo que pasar para llegar a ver a una de las figuras más seguidas de la lucha libre es uno de los motivos por los cuales preguntarnos ¿por qué hasta ahora? Un gran lapso de letargo para el heredero de la leyenda de plata no es aceptable.

Hay que recordar que hace unos años, el mismo Hijo del Santo hizo declaraciones que vislumbraba el eminente retiro del plateado por lesiones fuertes que agravaron su estado de salud, pero aun así regreso, se fue a Europa y presentó a Santo Jr.; todos creímos que teníamos al Hijo del Santo por un buen rato más, que la gira por Japón era el parte aguas para tenerlo otra vez en todo el territorio nacional, pero no.

Luego de su gira por Europa y Japón en donde el mundo entero conoció al continuador el legado,  Todo X el Todo desapareció una vez más; con dos presentaciones, una en Guanajuato y otra en Puebla, ambas no registraron las entradas que se esperaban del plateado. Estuve ahí, poco más la asistencia en la tierra del calzado que en la angelópolis; ¿acaso ya no será un imán de taquilla?, bueno no hay que ser un genio para ver que sus enormes meses de ausencia le valieron que los aficionados no le hayan respondido en ese entonces.

Pero el próximo 2 de febrero, sí, la gente pagará por verlo, y más porque a través de redes sociales se aventaron un tiro: Dr. Cerebro, Ángel Blanco Jr. y el Hijo del Santo. Su regreso hace que uno vuelva a ilusionarse con verlo más seguido, más cuando se topa con dos viejos rivales: tres, si contamos a Fuerza Guerrera, pero el galeno y el hijo del Ranchero Vargas tomaron por asalto la atención que hoy no se piensa en otra cosa, mejor lo hubieran aventado en triangular, pero bueno el Dr. Cerebro fue el “ganón” y se medirá al Santo.

Con todo y sus escasas presentaciones durante el año, el plateado tiene cerca de una década que no se presenta en la Arena Naucalpan dentro de una función, y en donde debuto como actor hace 38 años; la única ocasión que ha estado cerca de pisar capital mexicana, fue al año pasado en Querétaro; en donde “dicen” no fue lo que se esperaba. Otra más en Martínez Entertainment y este año, tuvo una función a principios de mes, también en Estados Unidos. El Hijo del Santo no es una figura que se tenga que resguardar. Al contrario, es buen momento para tenerlo arriba de un ring. Si es o no es el mismo de tiempo atrás, es un luchador que siempre tiene que estar vigente y si “aún” no decide retirarse.

El Hijo del Santo tiene y debe estar en los carteles, ya sea con la marca que le ha dado oportunidades de seguir en la lucha, pero desaparecer y dar autógrafos y convivencias en su tienda no es de una estrella como él. Cierto, cuando él estaba activo, Blue Demon Jr. no lo estaba y eran pocas la apariciones del demonio que se le extrañaba. Hoy es caso contrario, el más activo es Demon y ha quedado rezagado el plateado. No lo digo por comparar,sino porque son de los luchadores que quiere la gente verlos arriba del cuadrilátero juntos o separados. El enmascarado de plata no está para dar funciones y descansar, (pero hay una razón), pero esa la digo luego; pa’ pronto ojalá y esta no sea la última vez en el año y que no se guarde tanto tiempo para verlo, porque un día se quedará en el plano astral y se olvidarán de él; porque no quiero volver a guardar su máscara otra vez.

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